jueves, 1 de febrero de 2018

Exilio

Por una rosa habría entregado tu alma
al diablo
para cambiarme de espinas.
Para pintar con mi sangre en paredes cubiertas de escarcha.
Y me habría envuelto entre minas gastadas
para acabar con tu guerra,
que no era tuya.

Por una rosa de plástico sacada de tierras lejanas,
dónde la risa es el sol y el viento cubre tus alas de nieve.
Por una rosa,
fantasma de tus monstruos,
yaces muerta aunque respiras,
y no estás.

Que ni en su torre, Segismundo,
vaga tan solo
con sus lamentos.

Que ni la luna de sangre
siente tus penas
sin sus abrazos.

Pero tú,
tú siempre has sido tuya,
y ese, cariño,
es el pecado más grande en un mundo
de hombres.

Que tú nunca has sido rosa,
aunque solías doler en mi pecho.

Y duermo pensando si es posible soñar en tus manos,
si es posible creer en tus ojos
de voz violeta.

Duermo esperando una rosa que ya no respira en tu pecho,
y mañana, buscaré de nuevo,
por si quedara una espina entre tus piernas de acero.

Duermo,
aunque no descanso.

Duelo,
de la niña que fue amapolas
y ahora es viento en todas partes,
en ningún caso,
sin sus recuerdos.

viernes, 20 de octubre de 2017

¿Sabes?

Sabes a café por la mañana un día de lluvia;
de esos que apetece manta y peli
(pero a tu lado).

Sabes a un trayecto interminable
de palabras
que ruedan por tu boca hasta llegar a mi ombligo.

Sabes a recuerdos de limón
y a lágrimas de fresa.

Sabes a cisne enjaulado en una celda de cristal
que vive su última cena como si fuera un niño.

Sabes a bambú en medio del bosque, libre, móvil, verde vida.
Sabes a vida.

Y tu rostro me recuerda a un mar aséptico
hasta que doy con tus ojos, y descubro, anonadada,
que hay tormenta en tu interior.

Sabes a luciérnaga.
A luz que ilumina, que no quema,
que ilumina tus caricias,
que atraviesa mis palabras por cada rendija que dejo abierta.

Sabes a luminiscencia.
Sabes a luz.

¿Pero sabes?
Todo eso lo recuerdo, no lo sé.

Creo que he sentido el perdido del gusto.


Coup de folie

Passent les années
Coup à coup.
Coup de folie.
Folie qui casse les paroles
et hurle le vent.

Et toi
qui ris comme un jeun vieilli;
qui pleures comme un vieux souvenir enfantin.
Deviens réminiscence.

Et l'oubli ébranle tes entrailles,
pleines d'eau,
pleines de rien,
inertes.

Inhérent au son de la mer frappante.
Inconscient du mal qui t’attrape.

Coup à coup.
Coup fou.

Coup de folie.

La nature me parle de toi

La nature me parle de tes yeux verts
et tes cheveux du soleil.

Elle me dit que ton esprit s'envole avec le vent
et ton corps reste avec les animaux sauvages.

Elle me parle de ton cœur,
et quand tu ris
elle ne peut faire autre chose
que se rendre à tes pieds.

Elle me parle,
et alors, je comprend que la nature
me parle

de toi.

La chica de los ojos grises

Tenía los ojos del color de las cenizas
(puede que en su interior no dejara de arder).

Era fuego y tormenta al mismo tiempo;
un corazón inquieto,
un alma pura
(y rota).

Las voces le decían que todo estaba bien,
pero Troya tampoco esperaba su derrota.

Y cayó.
Como un acantilado de palabras sin avisó.
Calló.

Como un paracaídas corroído por el sol.
Como cae la lluvia,
muda.
Pero como lluvia,
inquieta.

Tenía los ojos del color de las cenizas,

reflejo de su interior que no dejaba de arder.

lunes, 10 de julio de 2017

La luna le dijo adiós

La luna le dijo adiós.
Le dijo adiós, con los ojos encharcados
y la mirada perdida.

Le dijo adiós, sin saber que él no escuchaba.
Que no podía.

La luna le dijo adiós y pasaron tres días
hasta que alguien contestó.
Y no fue él.
Él ya no era.

Ay Luna, Lunita, Lunera.
Quién pudiera abrazarse a tu pecho,
y calmar tus penas.

Quién pudiera escuchar tus latidos

en la noche oscura
en la noche en calma.

Ay, luna, lunita, lunera
que nos lo han quitado.

Tu amante, mi amigo, su alma.

Quién pudiera retrasar el tiempo.
Y matar el odio
o a ellos, por qué no.

Ay, Luna, abrázame fuerte
a ver si nos oye
y decide volver.

Que yo no quiero llorar de pena
quiero su vuelta.

Quiero que vuelva,
ay, Luna, Lunita, Lunera.

lunes, 26 de junio de 2017

Llueven atardeceres

El caos inunda el vacío
de rostros carentes de mentes ilustres.
El caos, que dibuja, a lo alto, en las nubes
piscinas repletas de sangre inocente.

Desiertos que lloran
arena en las plantas
y matan recuerdos.
Y matan.
Y matan.

Dos niños pequeños que juegan absortos
dos mentes que gritan y piden socorro.
Y mueren ahogados en llanto
a manos de otros.
Y mueren pequeños.
Y mueren.

Todo es cruel, al parecer,
y el cielo clama justicia
sin respuesta.
Y tiembla el mar, como si nada pudiera volver a su curso.

Pero, a veces,
sale el sol
y llueven atardeceres.

Y entonces
nadie llora de pena y los poetas cantan.

Y los niños, juegan
a ser
niños.